América Latina y el Caribe vive un tiempo de Amenazas y de Oportunidades

José Luis Machinea

por José Luis Machinea

Oportunidades, porque la revolución tecnológica y la apertura de los mercados internacionales ofrecen múltiples caminos para contar con más crecimiento de la economía, mayores y más diversos mercados, más y mejores empleos; en suma, mayor bienestar para las familias. Amenazas, porque si el proceso de globalización no se conduce pensando en el beneficio de las mayorías, puede profundizar nuestros problemas crónicos de pobreza y de desigualdad de ingresos que la región arrastra de un pasado ya lejano. Hoy en día las personas entran en contacto en tiempo real, no importa en qué lugar del mundo se encuentren.

 

La internacionalización de la economía hace que los estados nacionales tengan menos peso en muchas decisiones, y las culturas locales se relacionan con otras similares sin mediación del Estado nacional. Emergen manifestaciones de la diversidad y de la presencia en una misma sociedad de grupos con diferentes códigos culturales, y se genera un gran abismo entre el consumo simbólico y el consumo material.

Un sentimiento de perplejidad, y a veces de oposición a lo que acontece, tiende a recorrer el espíritu de los más diversos sectores sociales. Perplejidad ante lo no bien conocido, ante reglas del juego aún no bien dominadas, ante la incertidumbre de los resultados que tales reglas pueden ofrecer. Actores que bien podrían estar llamados a construir espacios de interacción positiva, no están provistos de una comunidad de principios de cooperación y de comunicación.

Si bien las razones de los desencuentros suelen ser múltiples, destaca entre ellas el endeble asidero material de la cohesión social, aunque ciertamente el problema trasciende la mera satisfacción material. La cohesión social es un concepto que va más allá de las brechas económicas y sociales que separan a los habitantes de la sociedad. Va más allá también de las nociones de capital social, de integración y exclusión. Las abarca a todas ellas. La cohesión social se define como la dialéctica entre mecanismos instituidos de inclusión/exclusión sociales y las respuestas, percepciones y disposiciones de la ciudadanía frente al modo en que ellos operan. Este concepto permite vincular dimensiones de la realidad que generalmente transcurren por carriles divorciados: la política social y el valor de la solidaridad; las sinergias entre equidad social y la legitimidad política; la transmisión de destrezas y el apoderamiento de la ciudadanía; los cambios socioeconómicos y los cambios en la subjetividad colectiva; la promoción de mayor igualdad y de reconocimiento de la diversidad, sea de género, de etnia, de raza; las brechas socioeconómicas y el sentido de pertenencia.

La cohesión social es un fin y también un medio. Como fin, es objeto de las políticas públicas, en la medida que éstas apuntan a que todos los miembros de la sociedad se sientan parte activa de ella, aportando al progreso y siendo sus beneficiarios. En una inflexión histórica de cambios profundos y veloces, recrear y garantizar el sentido de pertenencia y de inclusión es, en sí mismo, un fin. Pero ella, en más de un sentido, es también un medio. Sociedades que ostentan mayores niveles de cohesión social brindan un mejor marco institucional para el crecimiento económico, y operan como factor de atracción de inversiones al presentar un ambiente de confianza y reglas claras. Lograr mayores niveles de cohesión social implica un nuevo contrato social. Porque las políticas públicas de largo plazo que aspiran a igualar oportunidades requieren de fuerza social y política a la vez que de continuidad y perseverancia en su implementación. Ello requiere que los actores se sientan parte del todo, y estén dispuestos a ceder parcialmente en sus intereses personales, en aras del bien común.

Una mayor disposición de la ciudadanía a apoyar la democracia, a participar en asuntos públicos y espacios de deliberación, a confiar en las instituciones y un mayor sentido de pertenencia a la comunidad y de solidaridad con los grupos excluídos y vulnerables, facilita lograr los pactos sociales que son necesarios para respaldar políticas pro-equidad y pro-inclusión.

 

José Luis Machinea
Secretario Ejecutivo,
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

 

 


Boletín periódico de LACNIC

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Año 2 / Número 5 / Setiembre 2007

Editor responsable: Raúl Echeberría